Juega a los originales: reflexiones sobre el discurso (y remakes) de videojuegos

Hoy una grata sorpresa se presentó en mi lector RSS, un artículo de David Cain de raptitude donde reflexiona acerca de los sesgos que adquirimos sobre absolutamente cualquier cosa debido a su mitología y el discurso que la rodea. Y cómo romper ese sesgo (y descubrir algo fascinante en el proceso): experimentar el original.

battle_garegga

Aunque David hablaba de discos, literatura, atracciones turísticas y cuerpos celestes, creo que es una reflexión interesante cuando incluimos en la conversación a un medio como el videojuego.

El discurso

Podemos extrapolar fácilmente lo que David discutía en su artículo con lo que vemos en el medio. Al final de cuentas, como cualquier otro arte hay tanto discurso sobre él en general así como lo hay sobre obras particulares. Pero a pesar de querer hablar sobre el videojuego en general, terminamos las más de las veces recurriendo a dar ejemplos particulares. No resulta extraño, los ejemplos son una manera eficaz de darnos a entender.

¿Queremos hablar de como el videojuego es un arte? El neófito menciona a, no sé, The Last of Us, el experimentado en contraste tal vez se ponga a hablar de Street Fighter II, pero a final de cuentas todos nos ponemos a hablar de ejemplos, partimos de obras particulares para hacer generalizaciones acerca del propio medio.

Pero así el discurso sobre el videojuego se vuelve invariablemente el discurso sobre obras particulares, terminamos creándonos imágenes mentales de cientos de juegos que no hemos jugado y muchas veces esas mismas imágenes mentales tienen una consecuencia clara: nos hacen privarnos de experimentarlos.

No, Dark Souls no es difícil

Creo que todos los que usamos el internet aunque sea un poco podemos pensar en muchos ejemplos. El que tengo muy presente (porque lo estoy jugando) es el de Battle Garegga (sí, pienso escribir sobre él cuando eventualmente, espero, logre mi 1CC). No creo que sea tan necesario mencionar las minucias de lo que te puedes encontrar en internet acerca de Battle Garegga, sólo estar consciente que es un discurso que más parece querer convencer a la gente de NO jugarlo, sí, incluso gente que tradicionalmente gusta del shmup. Es uno que intenta construir una audiencia para él y darte a entender que, “si no puedes decir que formas parte de ella, no lo intentes porque no lo vas a disfrutar”.

Es por eso que fue tan refrescante el toparme con el vídeo de hazy hablando de su opinión acerca del discurso de Battle Garegga y llegando a la misma conclusión que David: juégalo, sólo juégalo.

El remake

Leer a David me hizo pensar en un punto que no he explorado tan en profundidad en mis otros posts sobre el tema. Aunque si mencioné como el remake podría afectar la perspectiva de jugadores individuales, no hablé acerca de sus efectos sobre el colectivo, en otras palabras, sobre el discurso que rodea tanto al remake como al original. Y cómo, la respuesta es, como David dice: ponte a jugar el original.

El principal efecto del remake: convencernos de que el videojuego envejece

Lo viejo está echado a perder; lo viejo se arregla. Ese es el bagaje de un verbo como envejecer. Y el que la industria esté muy emocionada de arreglar obras del pasado, y que el público en efecto piense que está experimentando versiones arregladas sólo resulta en una cosa: privarnos de experimentar al original.

El primer paso para deshacerse de ese sesgo, como bien dijo David: jugar al original. Sólo así más gente pensará que realmente se pierde de algo cuando se priva de experimentar el original, y esa a final de cuentas es mi motivación para discutir sobre este tema en concreto: decirle al público en general que en efecto, se está perdiendo algo al no jugar al original.

Cuando se vuelva parte del discurso, veremos realmente cuánto habrá de aumentar el aprecio que se puede tener a un videojuego, sin importar su edad.

Una última reflexión: lo bueno y lo malo

Alejándonos del tema del remake recordé también el post de Ira acerca de E.T. que si no han leído recomiendo encarecidamente que lo hagan.

Una opinión como la suya realmente te pone a pensar acerca de todos los videojuegos que fueron juzgados como malos por el consciente colectivo. Y de cuánto te has perdido por darlo por hecho. Lo bueno es que es fácil de corregir: ten la mente abierta y juega al original.